Norbert la oveja que vivió para apreciar el arte o “¿Debe morir esta oveja?”

El arte es algo tan subjetivo y abarca tantos aspectos de la vida misma que es innombrable en dónde se encuentra el límite. ¿No?

Un par de alemanes dedicados al arte llevaron a cabo un experimento democrático en Berlín, como si del circo romano se tratase pusieron en la decisión del público la vida de un ser de carne y hueso. Esto causo revuelo en toda Alemania, como ya lo habían planeado, pero no contaban con que su “arte” se conocería en todo el mundo cruzando fronteras, océanos y montañas -gracias a la magia del Internet.

Iman Rezai y Rouven Materne son quienes construyeron la obra llamada “La guillotina”, una estructura colorida con la forma característica de una guillotina medieval. Sin embargo, la parte importante no es esa, sino la pregunta lanzada a los cibernáutas que era parte del proyecto de intervención artística.

Con esa pregunta fue que rápidamente fueron conocidos en todo el mundo, con millones de comentarios negativos y otros tantos positivos. Sometieron la vida de aquel animal a votación, haciendo gala de la auténtica democracia, demostrando según ellos que “continuamente se limita la libertad, si no la vida, en nombre de la democracia, la paz y los derechos humanos”. En el proceso recibieron desde demandas judiciales hasta amenazas de muerte.¿Debe morir esta oveja?

Sin embargo, tanto los artistas como la oveja la libraron y siguieron con vida para ver cómo “La guillotina” se vendió a un artista estadounidense por 1.75 millones de dolares; gracias a los 2.5 millones de votos a favor de la vida del animal contra los 1.5 millones de personas que pidieron que fuese asesinada.

El arte es una de esas cosas que no se pueden entender tan fácilmente. ¿No?

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